lunes, 17 de abril de 2017

FICHA 12.

Ficha 12. Segundo de bachillerato.
Hoy, como tantos otros días, la religión entra en nuestras casas. No siempre lo hace de manera solícita, y no en todas ocasiones podemos optar por esquivarla. Las religiones, particularmente las monoteístas, han sido siempre un proyecto de hegemonía cultural. Aspiran a definir la realidad para así poder controlarla. En no poca medida, la modernidad consistió en una lucha contra esa intención. Es una lucha que no ha terminado todavía, y por eso la religión aún se cuela en nuestros hogares. Ahora, convertida más bien en un lobby, pelea por mantener su espacio en la batalla simbólica que caracteriza a las sociedades abiertas.
Era ésta una guerra que el cristianismo ha venido perdiendo poco a poco, siglo a siglo, hasta que en las últimas décadas se ha topado con la posibilidad inesperada de aplicar una nueva estrategia: atarse a sus viejos enemigos, herederos de la Ilustración, afirmándose aliados de Occidente (¡incluso piedra angular!) frente a la supuesta amenaza que viene de Oriente. Es paradójico, pero al mismo tiempo es casi su única vía de salvación. Y mientras el ala conservadora se siente cómoda en esta defensa de un conjunto de valores inamovible, el liberalismo debería desconfiar de sus antiguos adversarios.
Frente a los intentos del cristianismo por sobrevivir, la actual vanguardia de la izquierda ha decidido conformar una nueva cosmovisión con aspiraciones hegemónicas. Para ello, entran de lleno en la batalla simbólica sin tener en cuenta que la religión iba perdiendo hasta ahora porque, si en algo ha sido eficaz el proyecto occidental, ha sido precisamente en romper el monopolio de la verdad. De hecho, su efectividad ha sido tal que ahora mismo cada individuo tiende a encerrarse en su cámara de eco particular, donde tiende a recibir mensajes que confirman su punto de vista.
Por eso, quizás la nueva izquierda sólo desea mantener un feudo con su propia verdad y un cierto número de acólitos, defendiéndose a ultranza de los ataques externos. Como el cristianismo en su ocaso, más o menos. Porque lo más probable es que ni Dios ni nadie esté ya en todas nuestras casas al mismo tiempo.
1.- Realizar los ejercicios de las páginas 227, 229 y 231.

2.- Analiza la sintaxis de las oraciones subrayadas. 

domingo, 2 de abril de 2017

FICHA 11.


Ficha 11. Segundo de bachillerato.

“Ama tu ritmo…”

Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.


La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.


Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;


mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.


1.      Localiza los rasgos modernistas en el poema de Rubén Darío. Además, señala el tema y analiza los recursos estilísticos.

“Caminante, no hay camino…”

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...



2.- Señala el tema del poema, busca los rasgos de la poesía de Antonio Machado y encuéntralos en el poema, que pertenece a CAMPOS DE CASTILLA. Analiza los recursos estilísticos y el esquema métrico.

3.- Ejercicios de la página 223.





4.-“Modernos”, por Fernando Savater.

 ¿Han padecido ustedes alguna vez a esos fastidiosos predicadores —disculpen el pleonasmo— que atribuyen las deficiencias espirituales de nuestra época, su escasez de alma, ah, oh, al abuso de Internet o a la fijación con los smartphones? Pues consuélense, lamentos semejantes se han oído en todas las épocas, acusando a diversos y sucesivos inventos: la imprenta, la máquina de vapor, la bicicleta, la radio de galena, el ferrocarril, el bidet, la electricidad, la píldora anticonceptiva, la olla a presión... ¡Platón reprochó a la escritura la pérdida de memoria de los humanos, nobles guerreros han asegurado que desde que aparecieron las armas de fuego se acabó el coraje viril en el campo de batalla y Pol Pot fusilaba a los que llevaban gafas por reconocerlos como intelectuales contumaces! Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano (como si fueran otra cosa que una de sus realizaciones más características) y disipan las virtudes, en lugar de aceptar que son nuestros tenaces vicios espirituales los que acaban pervirtiendo los inventos mas beneficiosos.

Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones en vez de enseñarles a convertirlas en oportunidades geniales. Contra ellos, el ejemplo admirable de Roman, un niño inglés de cuatro años. Su madre sufrió un desvanecimiento grave y él activó el móvil con la huella del dedo de la mujer, llamó a Siri para pedir una ambulancia y luego a la policía para informar de lo ocurrido y de su dirección. ¡Salvada! Dicen que Roman es un héroe porque conservó la serenidad donde muchos la hubiéramos perdido, tomó la decisión eficaz y la puso en práctica con tino. Pero además es un héroe moderno, técnico, literalmente progresista. Gracias, Roman el bien llamado...