jueves, 16 de marzo de 2017

FICHA 10


FICHA 10. SEGUNDO DE BACHILLERATO.

1.- Realiza el mapa conceptual de la página 284.

2.- Realiza los ejercicios de la página 285.

“Encerrados”, por Leila Guerriero.

Dicen que hay personas que están abandonando sus teléfonos inteligentes para volver a los antiguos —que solo permitían hacer llamadas y enviar mensajes de texto— porque permanecer todo el tiempo conectadas empieza a resultarles desquiciante. Yo tengo un teléfono inteligente pero lo uso como si fuera idiota (al teléfono): no tengo WhatsApp, chequeo el mail solo si algo malo pasa con mi computadora y aunque sé utilizar el GPS prefiero leer mapas, quizás porque vi demasiadas películas posapocalípticas donde solo sobreviven aquellos que recuerdan cuál es la diferencia entre el este y el oeste. La obesa hiperconectividad que se ofrece como forma del paraíso siempre me ha parecido un pasaje de ida al infierno solipsista; estar pendiente de likes y retuiteos, una forma eficaz de cultivar un ego de Godzilla; y la tiranía del “visto”, el invento de un celópata paranoide. La frase “redes sociales” todavía me remite a la idea de una telaraña. Vivir por, para, con, de, desde una pantalla es, para mis parámetros, algo que aparenta ser la vida pero que no lo es. Pensaba en todo eso en un autobús, mirando el mar de la costa de Chile, mientras regresaba a mi hotel después de entrevistar largamente a un poeta que lleva una vida recogida y humilde. En un momento, el poeta sacó de su bolsillo un teléfono viejo. Le dije: “Qué raro que tengas celular”. Me respondió: “Tengo que oír la voz de mi mujer. Eso es mi celular”. Desde hace un par de semanas, en la sala de mi casa hay un televisor enorme: inteligente. El día en que lo estrené lo conecté a Netflix y pasé horas mirando una serie. La serie era buenísima y yo me sentí feliz. Hasta que miré por la ventana y vi la luz de un domingo perfecto apagándose al otro lado del vidrio. Fue como ver ahogarse a un gatito en el río. Sin ruido, delicadamente, con la discreción de las cosas que pasan y que no volverán jamás.

domingo, 5 de marzo de 2017

FICHA 9.


FICHA 9. SEGUNDO DE BACHILLERATO.

“El odiobús”, por Luz Sánchez-Mellado. EL PAIS.

La he visto cambiar de verano en verano, alegrándole la vista al prójimo retozando en la piscina de su barrio. Una criatura llena de gracia y de esa elegancia de dentro afuera que no se vende en las tiendas. La vi de bebé, ricitos de oro, el pañal abultándole el culete bajo el biquini. La vi de niña chicazo, melenita de paje, culotes de colorines y tetillas al aire. La vi de adolescente rebelde con causas, rapado salvaje, calzones largos y banda a presión aplanándole las mamas, dándose unos lotazos de órdago con la novieta de turno. La veo hoy adulta, ser bellísimo vestido como le da la gana, y aún no sé si es o quiere ser chico o chica ni me importa. Porque es ella. O él. O ello. Una persona singular. Única. Como todas. He visto ese cuento de puertas afuera, sí. A saber lo que habrá sufrido ese cuerpo y esa mente y esa casa con esos cambios. Pero también he visto a mujeres con nuez tamaño kiwi y pene de regular calibre enterrado entre las nalgas. Y a hombres con toda la barba, pechos de la 120 tatuados al tórax y ovarios de dos yemas. A todos les he visto, y escuchado. Y son tan mujeres y hombres como Eva y Adán y viceversa.

Estábamos ya en estas cuando sale a la calle un autobús fletado por unos posesos de la verdad absoluta sentenciando que si naces hombre, hombre mueres, y si naces mujer, lo serás por los siglos de los siglos y los demás no existen. Porque lo dicen ellos. Puede que, ojalá, sean estos los últimos bramidos de una especie que ve cómo su mundo se les va de las garras. Pero, mientras, aterrorizan al diferente ninguneándolo. Por eso es tan gran noticia que la justicia les haya parado las pezuñas. Tolerancia cero contra la intolerancia. A veces, en mi infinita sabiduría, colijo que si su Dios misericordioso les mandara un hijo con vagina o una hija con dos cojones, perdón, testículos, sabrían de lo que hablan. Pero luego reculo. Quizá le negaran su naturaleza. Y eso no se lo deseo a nadie.

1.- Comentario de texto.

2.- Esquematización de las páginas 276 y 277.

3.- Esquematización de las páginas 282 y 283.

4.- Ejercicios de las páginas 93 y 94.

5.- Página 99.