lunes, 17 de abril de 2017

FICHA 12.

Ficha 12. Segundo de bachillerato.
Hoy, como tantos otros días, la religión entra en nuestras casas. No siempre lo hace de manera solícita, y no en todas ocasiones podemos optar por esquivarla. Las religiones, particularmente las monoteístas, han sido siempre un proyecto de hegemonía cultural. Aspiran a definir la realidad para así poder controlarla. En no poca medida, la modernidad consistió en una lucha contra esa intención. Es una lucha que no ha terminado todavía, y por eso la religión aún se cuela en nuestros hogares. Ahora, convertida más bien en un lobby, pelea por mantener su espacio en la batalla simbólica que caracteriza a las sociedades abiertas.
Era ésta una guerra que el cristianismo ha venido perdiendo poco a poco, siglo a siglo, hasta que en las últimas décadas se ha topado con la posibilidad inesperada de aplicar una nueva estrategia: atarse a sus viejos enemigos, herederos de la Ilustración, afirmándose aliados de Occidente (¡incluso piedra angular!) frente a la supuesta amenaza que viene de Oriente. Es paradójico, pero al mismo tiempo es casi su única vía de salvación. Y mientras el ala conservadora se siente cómoda en esta defensa de un conjunto de valores inamovible, el liberalismo debería desconfiar de sus antiguos adversarios.
Frente a los intentos del cristianismo por sobrevivir, la actual vanguardia de la izquierda ha decidido conformar una nueva cosmovisión con aspiraciones hegemónicas. Para ello, entran de lleno en la batalla simbólica sin tener en cuenta que la religión iba perdiendo hasta ahora porque, si en algo ha sido eficaz el proyecto occidental, ha sido precisamente en romper el monopolio de la verdad. De hecho, su efectividad ha sido tal que ahora mismo cada individuo tiende a encerrarse en su cámara de eco particular, donde tiende a recibir mensajes que confirman su punto de vista.
Por eso, quizás la nueva izquierda sólo desea mantener un feudo con su propia verdad y un cierto número de acólitos, defendiéndose a ultranza de los ataques externos. Como el cristianismo en su ocaso, más o menos. Porque lo más probable es que ni Dios ni nadie esté ya en todas nuestras casas al mismo tiempo.
1.- Realizar los ejercicios de las páginas 227, 229 y 231.

2.- Analiza la sintaxis de las oraciones subrayadas. 

domingo, 2 de abril de 2017

FICHA 11.


Ficha 11. Segundo de bachillerato.

“Ama tu ritmo…”

Ama tu ritmo y ritma tus acciones
bajo su ley, así como tus versos;
eres un universo de universos
y tu alma una fuente de canciones.


La celeste unidad que presupones
hará brotar en ti mundos diversos,
y al resonar tus números dispersos
pitagoriza en tus constelaciones.


Escucha la retórica divina
del pájaro del aire y la nocturna
irradiación geométrica adivina;


mata la indiferencia taciturna
y engarza perla y perla cristalina
en donde la verdad vuelca su urna.


1.      Localiza los rasgos modernistas en el poema de Rubén Darío. Además, señala el tema y analiza los recursos estilísticos.

“Caminante, no hay camino…”

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino
sino estelas en la mar...



2.- Señala el tema del poema, busca los rasgos de la poesía de Antonio Machado y encuéntralos en el poema, que pertenece a CAMPOS DE CASTILLA. Analiza los recursos estilísticos y el esquema métrico.

3.- Ejercicios de la página 223.





4.-“Modernos”, por Fernando Savater.

 ¿Han padecido ustedes alguna vez a esos fastidiosos predicadores —disculpen el pleonasmo— que atribuyen las deficiencias espirituales de nuestra época, su escasez de alma, ah, oh, al abuso de Internet o a la fijación con los smartphones? Pues consuélense, lamentos semejantes se han oído en todas las épocas, acusando a diversos y sucesivos inventos: la imprenta, la máquina de vapor, la bicicleta, la radio de galena, el ferrocarril, el bidet, la electricidad, la píldora anticonceptiva, la olla a presión... ¡Platón reprochó a la escritura la pérdida de memoria de los humanos, nobles guerreros han asegurado que desde que aparecieron las armas de fuego se acabó el coraje viril en el campo de batalla y Pol Pot fusilaba a los que llevaban gafas por reconocerlos como intelectuales contumaces! Es curioso que todos prefieran creer que son los avances tecnológicos los que corrompen al espíritu humano (como si fueran otra cosa que una de sus realizaciones más características) y disipan las virtudes, en lugar de aceptar que son nuestros tenaces vicios espirituales los que acaban pervirtiendo los inventos mas beneficiosos.

Los peores son esos beatos que pretenden alejar a los niños de las tecnotentaciones en vez de enseñarles a convertirlas en oportunidades geniales. Contra ellos, el ejemplo admirable de Roman, un niño inglés de cuatro años. Su madre sufrió un desvanecimiento grave y él activó el móvil con la huella del dedo de la mujer, llamó a Siri para pedir una ambulancia y luego a la policía para informar de lo ocurrido y de su dirección. ¡Salvada! Dicen que Roman es un héroe porque conservó la serenidad donde muchos la hubiéramos perdido, tomó la decisión eficaz y la puso en práctica con tino. Pero además es un héroe moderno, técnico, literalmente progresista. Gracias, Roman el bien llamado...


jueves, 16 de marzo de 2017

FICHA 10


FICHA 10. SEGUNDO DE BACHILLERATO.

1.- Realiza el mapa conceptual de la página 284.

2.- Realiza los ejercicios de la página 285.

“Encerrados”, por Leila Guerriero.

Dicen que hay personas que están abandonando sus teléfonos inteligentes para volver a los antiguos —que solo permitían hacer llamadas y enviar mensajes de texto— porque permanecer todo el tiempo conectadas empieza a resultarles desquiciante. Yo tengo un teléfono inteligente pero lo uso como si fuera idiota (al teléfono): no tengo WhatsApp, chequeo el mail solo si algo malo pasa con mi computadora y aunque sé utilizar el GPS prefiero leer mapas, quizás porque vi demasiadas películas posapocalípticas donde solo sobreviven aquellos que recuerdan cuál es la diferencia entre el este y el oeste. La obesa hiperconectividad que se ofrece como forma del paraíso siempre me ha parecido un pasaje de ida al infierno solipsista; estar pendiente de likes y retuiteos, una forma eficaz de cultivar un ego de Godzilla; y la tiranía del “visto”, el invento de un celópata paranoide. La frase “redes sociales” todavía me remite a la idea de una telaraña. Vivir por, para, con, de, desde una pantalla es, para mis parámetros, algo que aparenta ser la vida pero que no lo es. Pensaba en todo eso en un autobús, mirando el mar de la costa de Chile, mientras regresaba a mi hotel después de entrevistar largamente a un poeta que lleva una vida recogida y humilde. En un momento, el poeta sacó de su bolsillo un teléfono viejo. Le dije: “Qué raro que tengas celular”. Me respondió: “Tengo que oír la voz de mi mujer. Eso es mi celular”. Desde hace un par de semanas, en la sala de mi casa hay un televisor enorme: inteligente. El día en que lo estrené lo conecté a Netflix y pasé horas mirando una serie. La serie era buenísima y yo me sentí feliz. Hasta que miré por la ventana y vi la luz de un domingo perfecto apagándose al otro lado del vidrio. Fue como ver ahogarse a un gatito en el río. Sin ruido, delicadamente, con la discreción de las cosas que pasan y que no volverán jamás.

domingo, 5 de marzo de 2017

FICHA 9.


FICHA 9. SEGUNDO DE BACHILLERATO.

“El odiobús”, por Luz Sánchez-Mellado. EL PAIS.

La he visto cambiar de verano en verano, alegrándole la vista al prójimo retozando en la piscina de su barrio. Una criatura llena de gracia y de esa elegancia de dentro afuera que no se vende en las tiendas. La vi de bebé, ricitos de oro, el pañal abultándole el culete bajo el biquini. La vi de niña chicazo, melenita de paje, culotes de colorines y tetillas al aire. La vi de adolescente rebelde con causas, rapado salvaje, calzones largos y banda a presión aplanándole las mamas, dándose unos lotazos de órdago con la novieta de turno. La veo hoy adulta, ser bellísimo vestido como le da la gana, y aún no sé si es o quiere ser chico o chica ni me importa. Porque es ella. O él. O ello. Una persona singular. Única. Como todas. He visto ese cuento de puertas afuera, sí. A saber lo que habrá sufrido ese cuerpo y esa mente y esa casa con esos cambios. Pero también he visto a mujeres con nuez tamaño kiwi y pene de regular calibre enterrado entre las nalgas. Y a hombres con toda la barba, pechos de la 120 tatuados al tórax y ovarios de dos yemas. A todos les he visto, y escuchado. Y son tan mujeres y hombres como Eva y Adán y viceversa.

Estábamos ya en estas cuando sale a la calle un autobús fletado por unos posesos de la verdad absoluta sentenciando que si naces hombre, hombre mueres, y si naces mujer, lo serás por los siglos de los siglos y los demás no existen. Porque lo dicen ellos. Puede que, ojalá, sean estos los últimos bramidos de una especie que ve cómo su mundo se les va de las garras. Pero, mientras, aterrorizan al diferente ninguneándolo. Por eso es tan gran noticia que la justicia les haya parado las pezuñas. Tolerancia cero contra la intolerancia. A veces, en mi infinita sabiduría, colijo que si su Dios misericordioso les mandara un hijo con vagina o una hija con dos cojones, perdón, testículos, sabrían de lo que hablan. Pero luego reculo. Quizá le negaran su naturaleza. Y eso no se lo deseo a nadie.

1.- Comentario de texto.

2.- Esquematización de las páginas 276 y 277.

3.- Esquematización de las páginas 282 y 283.

4.- Ejercicios de las páginas 93 y 94.

5.- Página 99.

lunes, 20 de febrero de 2017

EN TORNO AL GÉNERO Y LA SEXUALIDAD.

El patriarcado.
¿Qué lugar ocupan las mujeres en nuestras sociedades modernas?
Las mujeres y el mercado laboral.
La violencia contra los mejores.
El turismo y el tráfico sexual.
El feminismo radical.
La teoría Queer.
¿Degrada el porno a la mujer?
¿Cree que la sexualidad ha sido definida por los hombres para satisfacer sus propias necesidades? ¿Cómo sería una sexualidad no masculina?
¿Qué tipo de imágenes pornográficas serían no sexistas y no subordinarían a la mujer?
¿Las nuevas tecnologías hacen inevitable la subordinación de la mujer por medio de la sexualidad?

domingo, 19 de febrero de 2017

LA POBREZA Y LAS DESIGUALDADES SOCIALES

La pobreza sigue siendo de una enorme envergadura, ¿por qué crees que eso es así? ¿Qué podría o debería hacerse?

¿Crees que la publicidad, por ejemplo, del café de Colombia, proporciona una imagen precisa de la vida en los países de renta baja?

¿Crees que la mayoría de los ciudadanos europeos tienen una idea realista del alcance y gravedad de la pobreza del mundo?

¿Cuáles son las principales causas del hambre en el mundo?

¿Quién tiene la responsabilidad de terminar este problema, los países pobres o los países ricos?


SUGERENCIAS TEMÁTICAS

¿Es la globalización un fenómeno nuevo? ¿De qué manera ha afectado la globalización a su propia vida? ¿La globalización ha producido nuevas formas de racismo?

¿La estructura social nos domina? ¿En qué medida se puede cambiar el mundo?

¿Crees que la vida en el mundo moderno está mejorando o empeorando? ¿Qué evidencias puede aportar para apoyar sus argumentos?

¿Crees que existe una ruptura entre Occidente y el resto del mundo?

¿Existen valores europeos? (¿Cuáles son?). La cultura europea, ¿tiene una coherencia o esconde muchas voces?

¿Cuáles serían los rasgos de la llamada "McDonalización de la Sociedad", ¿cuáles serían sus rasgos?

¿Crees que las nuevas tecnologías producen una mayor desigualdad?

¿Son los hombres menos emocionales que las mujeres, o simplemente construyen estas emociones de diferente manera?

¿Cuáles son las causas principales del hambre en el mundo? ¿Piensas que el problema del hambre se agravará o se aliviará?


FICHA 8. "El  mundo sin chistes", por Santiago Roncagliolo. EL PAIS. Segundo DE BACHILLERATO.



La serie Dear White People (Querida gente blanca) ni siquiera se ha estrenado, pero ya ha causado escándalo. Miles de personas la odian, y han organizado un boicot contra la plataforma digital que la anuncia. Según los boicoteadores, la serie rezuma racismo inverso. Los más radicales la acusan de incitar al "genocidio contra los blancos".



¿Qué ha hecho Dear White People para despertar esas furias? Contar un chiste. En el tráiler, la protagonista negra, que estudia en una universidad llena de blancos, les recuerda a sus compañeros irónicamente que no es apropiado disfrazarse de afroamericano en Halloween. Luego, salen varios chicos con la cara pintada de marrón. Y ya.



La polémica puede parecer bastante boba, pero discusiones iguales surgen a cada minuto en España. Hace un par de semanas, ardieron las redes cuando Cristina Pedroche apareció en chándal en televisión y dijo que llevaba "el traje regional de Vallecas". Los rabiosos representantes del orgullo nacional vallecano olvidaron que Pedroche es de ese barrio. Woody Allen cuenta chistes de judíos, y no creemos que sea un nazi.



Dani Rovira también fue ampliamente abucheado en Twitter durante la gala de los Goya, cuando se calzó tacones para defender el papel de la mujer en el cine. Era una defensa, pero sus detractores querían otra defensa, más seria y dramática.



Quizá todos estos no sean chistes muy finos, pero son chistes. Están insertos en monólogos cómicos o programas de risa. Exigirles gravedad y seriedad es convertir el humor en una asamblea política. Y precisamente el humor sirve para relativizar los discursos políticos. Para no creer a gurús. Para pensar por nosotros mismos. Una persona sin humor solo sabe pelear. De esas, me temo, ya tenemos demasiadas.



ACTIVIDADES

1.- Tema, tesis y resumen.

2.- Detalle los rasgos de las distintas funciones del lenguaje presentes en el texto.

3.- ¿Qué función sintáctica cumplen los sintagmas subrayados? (Ojo, hay pronombres, no te despistes).

4.- Analiza los tiempos verbales empleados, y las personas del verbo.

5.- Realiza los ejercicios de la página 87. (Valores del SE) y de la página 89 (Comentario final).





lunes, 23 de enero de 2017

"Ferrocarril subterráneo", por Valeria Luiselli.EL PAIS.

La red clandestina de civiles en el sur de Estados Unidos que, en el siglo XIX, se organizaron para ayudar a los esclavos a escapar de las plantaciones se llamaba El ferrocarril subterráneo. Nunca existió tal tren, pero la jerga ferroviaria se usaba como código secreto para operar la red: los esclavos eran “pasajeros”, por ejemplo, y los refugios eran “estaciones”.
Decidí llevarme la majestuosa novela de Colson Whitehead, El ferrocarril subterráneo, para leer durante el lento viaje que hice en autobús este sábado pasado entre Nueva York y Washington, con otras amigas, para participar en la protesta. Por supuesto, no leí ni media línea (la realidad nos superaba). Pero la novela me acompañó como una especie de amuleto. La cargué por las calles atiborradas de Washington, entre pancartas y consignas, entre cientos de miles de caras hermosas y cuerpos plenamente presentes, entre voces que mandaban un mensaje de compromiso con el futuro.
Cuando terminó la marcha —pies hinchados, alma henchida— tomamos un tren en una estación a espaldas de la Casa Blanca. Mientras nos apretujábamos en un vagón, la voz de una operadora daba las instrucciones de siempre: apresurar el paso, no bloquear puertas, etcétera. Se cerraron puertas y el tren reanudó marcha.
Pero luego, rompiendo protocolos, la operadora volvió al micrófono, y dijo: “Señoras, habla la operadora Beard. Sí, beard —la misma palabra que significa pelo facial masculino—. Pero no se rían. O sí, ríanse, porque es ridículo. Pero ahora escuchen. Les quiero decir: llevo años manejando en estos túneles, y nunca había estado tan orgullosa de mi trabajo. Señoras: hoy hicieron historia. Y estoy muy orgullosa de ser parte de esa historia. Quiero decirles: muchas gracias. Lo demás ya lo saben: compórtense, etcétera”.
Tardamos unos segundos en reaccionar a las palabras de la operadora. Pero, poco a poco, irrumpió el alivio de las risas, las gracias, los gritos, los abrazos, los alaridos alegres.
Vienen años difíciles; años tan largos, negros y hondos como los túneles del metro de Washington. Por los pasillos de la Casa Blanca, solitario y desorientado, habrá un cretino dando gritos. Hay que reírse de él, porque es ridículo. Pero hay que escuchar, también. Porque, justo abajo, estará la operadora Beard, pirata discreta de las contracorrientes, manejando su tren. Y ahí, en esas entrañas oscuras del imperio, van a seguir reverberando los ecos suaves de miles de risas, de voces serenas y potentes. Y la operadora Beard estará iluminando el camino a nuestros ferrocarriles subterráneo. 

"La estupidez", por Almudena Grandes.

El matrimonio siempre ha sido mal negocio para las mujeres. Vendidas por sus padres, compradas por sus maridos, su valor todavía equivale, en muchas partes del mundo, al importe de su dote, como si una esposa no valiera nada en sí misma, como si el hombre que la ha escogido tuviera derecho a cobrar por cargar con ella. Más allá de las joyas, los cinturones de oro, las sedas recamadas de los trajes de boda, la recién casada ha sido, tradicionalmente, el mejor negocio para su flamante esposo, una esclava doméstica que trabaja sin descanso, en todos los frentes de la casa, a cambio de su sustento. Esa es también nuestra tradición, y todo lo que hemos conseguido a partir de ahí lo hemos hecho solas, sin ayuda de nadie. Dejar de ser una propiedad de otro para convertirnos en dueñas de nuestro propio destino no ha sido una tarea fácil. Para comprobarlo, basta con repasar la infinidad de chistes, insultos, frases hechas y normas sociales que perpetúan, en el lenguaje y los usos de la vida cotidiana, situaciones que hemos dejado atrás. Un ejemplo frecuente, significativo, es la tendencia a culpar a las mujeres de los defectos de sus maridos. Que cuando un amigo dice, oye, qué raro está Fulanito, ¿no?, el otro conteste, ya, pero no creas, es que su mujer le presiona mucho, o es que su mujer gasta demasiado, o es que su mujer le tiene encerrado, o… Por eso, y porque es igual de injusto, de estúpido, convertir la elegancia de una mujer en una virtud de su marido, me ha irritado tan profundamente la atención que se ha prestado al traje de Melania. Que baste con un color y un par de guantes para comparar a Trump con Kennedy, vía Jackie, es más de lo que estoy dispuesta a soportar. Ahora la estupidez sucede al crimen, escribió Luis Cernuda. Pues eso.

jueves, 12 de enero de 2017

"HUMILLADOS", por Jorge M. Reverte.




FICHA 7. “Humillados”, por Jorge M. Reverte. EL PAÍS.

Tengo que reconocerlo. Lo que seguramente es el comienzo mejor para hacer que las cosas sean de otra manera. Como ha dicho Barack Obama en su despedida, pudimos y podemos. O sea, que sí, que puedo decir con la mayor de las naturalidades, que me siento humillado cada vez que veo una foto en el periódico de inmigrantes pasando frío, o hundidos en el barro, o huyendo de las explosiones. Veo esas fotos e intento no saber más sobre lo que están pasando. Paso entonces las páginas y me meto todo lo que puedo en el gravísimo problema que supone para mí que la Gran Vía esté cortada unas horas al día.

Un día ya no puedo más, y comienzo la lectura pausada del horror que viven aquí mismo cientos de miles de personas, y nosotros, no solo yo, no hacemos realmente nada. ¿Es verdad que España no puede acoger más que unos pocos cientos de refugiados? Yo creo que no es cierto, que si Alemania puede hacerse cargo de cientos de miles, si Grecia está absolutamente inundada de personas que necesitan lo más elemental, creo que si todo eso es posible sin que se hunda la economía europea, en España podríamos acoger a muchos, muchísimos más de los que decimos. Y el problema no es solo, ni fundamentalmente, el Estado. El problema somos nosotros.

Hagamos la prueba: leamos enteras las noticias, las que explican que la gente hace cola para conseguir una sopa a una temperatura ambiente de veinte grados bajo cero. Y entonces, apartamos ligeramente el café humeante que tenemos en la barra del bar, y nos imaginamos que alguno de nuestros hijos está ahí, esperando la sopa.

Yo no digo que nadie se lleve a su casa a una familia siria, pero sí que dedique alguna energía cada día para exigir que el partido al que vota ponga en marcha medidas que sirvan para mejorar la situación de esa gente, o que fuerce a los Gobiernos a que lo hagan.

Son cosas que están al alcance de la mano de cualquiera. No es inimaginable pensar que en España cupieran un millón de personas más de las que hay ahora. No íbamos a convertirnos en pobres de solemnidad por eso. Tampoco pensemos que los inmigrantes van a pagar las pensiones de mañana. Imaginemos que es un acto de solidaridad y ya está. Un acto de solidaridad a cambio de nada. Tan solo con eso tendremos un país mejor, porque nuestros vecinos y nosotros lo seremos.

Un millón de personas más.

Para cambiar la política internacional hace falta más tiempo.



1.- Señala el tema y la tesis.

2.- En el  texto hay dos adjetivos subrayados. Coméntalos desde el punto de vista de su carácter valorativo (explicativo) o no valorativo (especificativo).

3.- Comenta los sustantivos que se encuentran al final del texto, desde “Son cosas que están… “.

4.- Analiza las funciones del lenguaje presentes en el texto.

5.- Comenta los tiempos y las personas verbales del primer párrafo.
6.- Realiza los ejercicios de la página 73. (Categorías gramaticales).
7.- Realiza los ejercicios 21, 23 y 26 de la página 75. (Categorías gramaticales)
8.- Realiza los ejercicios 28, 31, 34, 36 y 40 de la página 79. (Sintaxis).
9.- Realiza los ejercicios 43, 44, 46, 48 y 49 de la página 83.
10.- Realiza los ejercicios de la página 209.
11.- Realiza los ejercicios de la página 213.





miércoles, 11 de enero de 2017

NOTA IMPORTANTE: ASPECTOS PARA EL CRITERIO OCHO.

Conceptos básicos para el criterio  8. Aspectos sobre los que versarán las preguntas del tipo test.


Para el examen del criterio ocho, estas son los aspectos que deben estudiar. Son facilitos y algunos ya los vimos el curso pasado.

De la unidad 10:

1.- La Romanización: el latín vulgar y el latín culto.
2.- El sustrato y el superestrato.
3.- Causas de la presencia abusiva de los anglicismos en el español actual.

De la unidad 11


4.- Variedades diatópicas.
5.- Variedades diafásicas.
6.- Variedades diastráticas.
7. Las jergas.
8.- Factores que destacan en la conformación del español de América.
9.- Indigenismos (concepto).
10.- Rasgos lingüísticos del español de América.

De la unidad 12

11.- El Instituto Cervantes.
12.- Rasgos lingüísticos del español usado en las nuevas tecnologías.


domingo, 8 de enero de 2017

"Nosotras mismas", por Luz Sánchez-Mellado. EL PAIS.

Lo voy a decir todo seguido porque así es como sucede y quien ha pasado por ello lo sabe. La primera vez que te grita patética o inútil o de dónde coño vienes y luego te llora y te suplica y te viene con que te quiere y te adora y eres la mujer de su vida y vas tú y te ablandas y le perdonas porque él tiene ese pronto terrible pero luego no es nadie y todo va a cambiar y esta va a ser la última, estás perdida. O puedes llegar a estarlo. Es así de claro. Así de triste. Así de crudo. Métetelo en la cabeza. Él no va a cambiar. Si pasas una, puedes llegar a pasar todas. Piensa en ti, piensa en todas. No tienes la vacuna ni el antídoto ni el tratamiento. No eres tan distinta de tantas. No eres tú, es él. No eres la primera ni la última pero puedes ser la siguiente de la lista. Van 40 asesinadas este año. Y todas empezaron pasando la primera.
Seamos realistas. Llevamos lustros sabiendo de lo que hablamos cuando hablamos de violencia machista. Desde que Ana María Orantes pusiera, primero con su desgarrador testimonio televisivo y después con su cuerpo abrasado por el asesino, el elefante encima de las mesas y de las agendas informativas, hay que estar ciega para no ver que todas podemos ser víctimas. Ninguna estamos libres. Han caído y caen ancianas y adolescentes, doctoras y analfabetas, ricas y pobres, españolas y extranjeras. Da lo mismo. El único perfil universal es el del verdugo. Un tipo seductor que primero te enamora y se te hace imprescindible y después te esclaviza, te roba la autoestima, te anula y te aniquila.
Cierto es que son milenios de desigualdad, de machismo estructural, de heteropatriarcado —por usar la palabra de moda— ahí fuera. Cierto que a demasiadas nos ponen los malotes. Que nos han inculcado que el amor duele, que cuesta, que quien bien te quiere te hará llorar, que los celos son prueba de amor, que hay que luchar por las relaciones, que la pareja está hecha de renuncias y sacrificios. Cierto es que nosotras somos las víctimas y no los verdugos. Convengamos, no obstante, en que tenemos cierto margen de maniobra. Que podemos rebelarnos. Decirles que no. Darles puerta. Nunca es pronto. Ni tarde. La culpa no es nuestra, sino suya, vale. Pero demasiadas han dejado la vida. Demasiadas han confirmado la regla. Hagamos pues nuestra parte. No bajemos la guardia. No le pasemos a uno ni una. Ni el amor de tu vida ni el padre de tus hijos ni el marido perfecto de puertas afuera: ninguno merece la pena.

"Heterofobia", por Luz Sánchez-Mellado. EL PAIS.

¿Hay alguién ahí? ¡Socorro, auxilio, ayuda! Sé que abuso de mi poder al usar este púlpito en beneficio propio. Pero, a riesgo de ser llamada a capítulo, oso lanzar este SOS al mundo para denunciar mis condiciones de vida. Soy una mujer —bueno, vale, señora— heterosexual irredenta a quien el colectivo LGTBI no le deja respirar tranquila. Oprimidita viva, me tienen. Las lesbianas me acosan. Los gays me pasan la pluma por los morros. Los transexuales quieren que me hormone —más— a la fuerza. Los bisexuales me dan por ambos lados. Y los interesexuales me acusan de reduccionista. Vamos, que solo les falta llamarme heteraza por la calle, curarme de lo mío aunque sea a hostias y captarme para su secta. Y, claro, así no hay quien viva su heterosexualidad con naturalidad, ni con libertad, ni con libertinaje ni nada.
Menos mal que no estoy sola. Se ha presentado la autodenominada Plataforma por las Libertades, valga el oxímoron, para pedir la derogación de las leyes contra la discriminación por diversidad sexual y de género. Unas normas que incluyen la educación en las distintas orientaciones e identidades sexuales humanas desde la infancia. Algo insoportable para los exdiputados del PP Lourdes Méndez y Jaime Mayor Oreja, y para el rector de la Universidad Católica de Murcia, integrantes, entre otros, de tan tolerante lobby. Que la defensa de las personas LGTBI conculca la libertad del resto, braman. Que cada familia educa a sus niños en sus propios valores, pían. Que dónde se ha visto tamaña injerencia, se hacen cruces. O sea, lo de siempre. Para mí que no son las leyes, sino el apoyo a las mismas de su exPP de su alma, lo que les tiene locos, loquitos, locos. Había que verles presentando su cruzada al orbe con el gesto beatífico de quien está en posesión de la verdad absoluta. Lástima que el sufrimiento de según qué prójimo les sea ajeno. Darían risa si no dieran náuseas.