miércoles, 30 de septiembre de 2015

NUEVOS TEXTOS PERIODÍSTICOS


“Menos cerebro, más alma”

Isaac Rosa. Público.

Aparte de un país empobrecido y desigual, la crisis nos está convirtiendo en un país descerebrado: la “fuga de cerebros” va en aumento, para desgracia de nuestro futuro. Ya saben de qué hablo: la marcha de miles de investigadores a otros países, una emigración científica que irá a más en los próximos tiempos, a la vista de los recortes que ya afectan a todo tipo de instituciones y programas, y a la espera del tiro de gracia en los presupuestos generales.

La fuga llega tras unos años en que presumíamos de que por fin, tras una larga historia de atraso científico, nos subíamos al tren de la investigación, con nuevas promociones de estudiantes que no iban a pensar eso de que “investigar en España es llorar”, y sobre todo con el regreso a casa de unos cuantos cerebros ilustres que habían hecho su carrera allende, y a los que el gobierno español ponía alfombra roja y los recursos necesarios para que, en expresión de un ministro optimista, emulásemos en el terreno científico los éxitos de nuestros deportistas.

Pero está visto que la ciencia aquí es un lujo que sólo podemos permitirnos cuando nos sobra el dinero y no sabemos ya en qué gastarlo, en vez de un suelo firme sobre el que levantar ese nuevo modelo económico del que tanto hablan los gobernantes, tan amigos de pronunciar esas siglas mágicas, I+D.

Leo una noticia sobre la fuga de cerebros que comparte página con otra sobre  la recaudación de la Iglesia Católica en el IRPF. El contraste es inevitable: mientras en cerebro flaqueamos, el alma está fuerte como un roble. El alma católica, se entiende, pues aparte de la engañosa casilla del IRPF (que los científicos proponen copiar, a ver si los contribuyentes están por el cerebro tanto como por el alma), la iglesia es una de las pocas instituciones, si no la única, que se salva de los recortes. Mientras para la ciencia no hay dinero, los obispos siguen recibiendo lo suyo (que es lo nuestro), vía impuestos, programas, ayudas, conciertos y las generosas exenciones fiscales de que siguen gozando.

Lo dicho: seremos un país sin cerebro, pero a alma no nos gana nadie.

 

“La profecía de la emigración planetaria”, por Jesús Mota. EL PAÍS. 30 de septiembre de 2015.

Stephen Hawking pronunció en este periódico una frase sencilla, evidente y aterradora: “La supervivencia de la raza humana dependerá de su capacidad para encontrar nuevos hogares en otros lugares del universo, pues el riesgo de que un desastre destruya la Tierra es cada vez mayor”. Es evidente porque el planeta tiene una capacidad limitada de recursos (alimentos, energía) y no está claro que la rentabilidad tecnológica vaya a progresar con más velocidad que la lógica malthusiana. El economista Kenneth Boulding acuñó el término “nave espacial Tierra” para explicar el carácter restringido del recinto en el que vive la especie. Es sencilla porque expone al mismo tiempo el problema y la solución —el universo es una fuente inagotable de energía, metales y minerales, como saben los astrofísicos y los aficionados a la ciencia ficción—; y es aterradora porque sitúa a los habitantes del planeta ante el vértigo de un destino lejano, pero inapelable.

En Interstellar, la última y ninguneada película de Christopher Nolan, aparecía esta idea resumida desde el póster: “La humanidad nació en la Tierra, pero no está destinada a morir en ella”. El mensaje, similar al de Hawking, estaba hilvanado con un argumento verosímil: la población mundial languidece en una lenta extinción, asfixiada por gigantescas tormentas de polvo y una maligna degradación de la producción agrícola. La solución está en migrar a otros planetas similares y lejanos. La ideología del filme, no obstante, es esquinada y peligrosa. Al declarar que la esencia de la naturaleza humana es conquistadora y expansiva, Interstellar exime al hombre, por mor del imperativo biológico, de su responsabilidad con el planeta y dibuja un futuro depredador: habitar un planeta, explotarlo hasta la extenuación y ocupar el siguiente.

Un grupo de físicos, astrofísicos y literatos especuló, ya desde mediados de los sesenta, con la idea del universo como un espacio que puede ser colonizado y explotado. Carl Sagan, Fred Hoyle, Freeman Dyson y Arthur C. Clarke aplicaron su fértil imaginación (The Sentinel, matriz de 2001, A Space Odissey, nació de una de esas tormentas de ideas) para diseñar una economía interplanetaria en la que es posible generar atmósfera en Marte para que sea habitable, terraformar mediante ingeniería planetas y planetoides o explotar los recursos del sistema solar. La tecnología nos hará mercaderes del espacio.

Hawking hoy, como antes Sagan o Clarke, columbran un futuro muy lejano, pero para ellos ineluctable y despiadado. Ahora bien, a corto plazo la explotación del espacio inmediato es inalcanzable para la economía global. No hay cálculos exactos, pero un flujo rentable de viajes espaciales requiere aumentos del PIB mundial superiores al menos en un 20% al actual; convertir ese flujo en intercambio económico exigiría una acumulación de capital muy superior a ese 20% añadido. La guerra de las galaxias será un conflicto de recalificación de terrenos en Marte, de buscadores de metales contra colonias agrícolas en Io o de paneles solares frente a extracción de gas en Mercurio; o sea, de acumulación y rentabilidad del capital. No sabemos otra cosa.

 

“Demasiado humo”, EL PAÍS. 30 de septiembre de 2015.

Seat reconoció ayer que ha montado unos 700.000 motores de Volkswagen en sus coches con el programa que hace trampas al pasar los controles de emisiones contaminantes. Es un primer paso, pero ni la filial española ni el grupo han aclarado hasta ahora cuáles son los modelos afectados, en qué año se vendieron y en qué mercados. No se sabe aún, por tanto, la dimensión del problema por países ni, en consecuencia, cuántos coches se vendieron aquí con los motores fraudulentos.

Pese a que Volkswagen sabía desde hace tiempo que este asunto le iba a estallar en las manos, no parece haber hecho los deberes en lo que a transparencia se refiere. Y la transparencia es el primer paso para recuperar una credibilidad muy dañada por un escándalo de enormes proporciones, que afecta además de forma indirecta a la salud pública. Además, la compañía debe ofrecer cuanto antes una respuesta a los clientes engañados.

Las autoridades españolas tuvieron una reacción inicial de comprensión en la que solo parecía expresarse preocupación por las inversiones prometidas. En segunda instancia, han manifestado su inquietud por los conductores/consumidores y por las ayudas públicas prestadas bajo parámetros que ahora se demuestran falaces. Toca exigir toda la información a la empresa e iniciar las investigaciones que sean necesarias para aclarar cómo el fraude también alcanzó grandes dimensiones en España sin que saltara ninguna alarma.

 

“Piglia”, de Leila Guerriero. 30 de septiembre de 2015.

Eran años feroces, como siempre son cuando uno quiere escribir y es muy joven. Mi padre me llevó a una feria de libros usados, compró uno, me lo dio. Leí: “Nunca más deberás tomar en serio las cosas que no dependen sólo de ti. Como el amor, la amistad y la gloria”. Leí: “Haber escrito algo que te deja como un fusil disparado, aún sacudido y humeante, vaciado por entero de ti”. Era el diario de Cesare Pavese y, después de leerlo, nada fue igual. No porque el libro haya solucionado algo —era el libro de un suicida— sino porque me hizo entender cosas —de mí, de la escritura: de los peligros que anidaban— que yo, que vivía incautamente entregada a las mandíbulas de ese animal salvaje que éramos la vocación y yo, no había entendido.

Conocí a Ricardo Piglia hace algunos años. Una vez coincidí con él en México, donde perdimos un avión. Era lunes. Durante todo ese día, en medio de paseos bizarros, Piglia me dijo cosas. Sobre la vida, sobre la escritura: cosas. Después de eso, nada fue igual. Hay días así, y uno los atesora como si guardara un rayo dentro de un cofre. Ahora leo un libro portentoso: Los diarios de Emilio Renzi (Anagrama), que son los diarios de Ricardo Piglia. Leo: “Nunca pasa nada. ¿Y qué podría pasar? Es como si hubiera estado todo el mes de julio bajo el agua. Sentado en el patio frente a una mesita baja, el sentimiento de siempre: las grandes luchas por venir (...) Mantengo en secreto por ahora mi decisión de convertirme en un escritor”. Leo: “Lo difícil no es perder algo, sino elegir el momento de la pérdida”. Voy y vengo por la ciudad con el diario de Piglia bajo el brazo como quien se aferra a una gota de luz detrás de un vidrio oscuro.

Ayer me llamaron de una radio, me preguntaron para qué sirven los libros. Debo haber respondido alguna estupidez. Lo que debí haber dicho es que los libros sirven para una sola cosa: para salvarnos la vida.


 

 

 

domingo, 27 de septiembre de 2015

COMENTARIO DE TEXTO MIAU




COMENTARIO DE TEXTO MIAU



El fragmento que vamos a analizar pertenece al primer capítulo de la novela de Galdós Miau.


Benito Pérez Galdós es un autor clave del Realismo español. El Realismo...



Galdós nació en Gran Canaria … Fortunata y Jacinta, Tormento, Marianela, Miau. Esta novela nos narra la historia de un personaje...



El fragmento objeto de nuestro estudio, como dijimos antes, pertenece al primer capítulo. Se nos presenta a Ramón Villaamil cercano ya a la muerte, no solo física sino también cercano a una muerta, digamos, psicológica. Un Villaamil que protesta ante una situación de corrupción social y de hipocresía.



Lo que nos sorprende en un principio es la abundante presencia de la simbología relacionada con la muerte. Este hecho indica una especie de anticipación del final del personaje, el suicidio. Ejemplos de lo que decimos son los siguientes fragmentos: “anoche más pronto que uno quisiera”, “el cráneo liso”, “de color hueso desenterrado”, “osario”...


Por otro lado, Galdós “cosifica” al personaje, apuntando de esa manera que el personaje no es más que un objeto del sistema económico corrupto de la España de la época (“desdoblarse”, “le suspenden del árbol”, “algo que se crea”).


La animalización del personaje se presenta como ironía, pues se compara a Villaamil como un tigre pero en su fase terminal (“un tigre viejo y tísico”).


El narrador usado por Galdós es el llamado omnisciente, quien se introduce en la mentalidad del personaje (“acostumbrada a tales jeremiadas”).



En cuanto a las descripciones, subrayamos el carácter caricaturesco de estas, dando a entender así cómo la sociedad trata a las personas, las convierte en juguetes ridículos, en espantapájaros olvidados.



La voz de los personajes se muestra en estilo directo, en conversaciones entre Villaamil y su esposa Pura, los dos personajes presentes en el fragmento. Villaamil ya queda descrito más arriba; Pura, por otro lado, se presenta como un personaje muy servicial, incluso se muestra un tanto resignada a las quejas constantes del marido ya prácticamente acabado para lo social.



Como rasgo estilístico destacamos el lenguaje coloquial (rasgo del realismo era el mostrar tal cual el habla de los personajes, sin artificios) “badulaque”, “la que me hizo”, “olé morena”, “no sabe palotada”.



Respecto a la estructuración del texto, el fragmento alterna pasajes descriptivos y pasajes dialogados. Los pasajes descriptivos son más artificiosos, buscando incluso el humor, el expresionismo. Los pasajes dialogados (sobre todo interviene el personaje masculino) son escuetos, simples, con lo que Galdós consigue familiaridad y subraya de esa manera la clase social a la que pertenecen los personajes.


(Opinión personal sobre el TEMA del fragmento).

miércoles, 23 de septiembre de 2015

SOBRE REFUGIADOS Y PITOS


“Refugiados”, por Julio Llamazares, 14 de septiembre, de 2015. EL PAÍS.

Contra lo que la prensa dice, los refugiados no son esos hombres, mujeres y niños que llegan a Europa huyendo de la guerra y la barbarie, que se juegan la vida cruzando el mar en pateras o escondidos en camiones, que caminan durante días por las vías de los trenes en hileras, que saltan de noche las alambradas de las fronteras; los refugiados somos nosotros, los europeos, que nos parapetamos detrás de aquéllas y de nuestros pasaportes, nos protegemos con policías de los que llegan desde otro mundo, nos refugiamos, en fin, de los desesperados en nuestros privilegiados países como nuestros ricos hacen en esas urbanizaciones que rodean de vallas y de sistemas de protección para que nadie altere su felicidad. Nosotros somos los que nos refugiamos detrás de nuestros Gobiernos, pero, como no lo sabemos o no podemos reconocerlo, llamamos refugiados a los que vienen pidiendo ayuda como siempre hicieron los pobres y los desheredados de la fortuna en la historia.

14.931 personas, una cifra que representa solo el 0,02% del número de turistas que, según las previsiones, recibiremos este año en España con las puertas abiertas de par en par, han sido suficientes para que el Gobierno entre en contradicción y en pánico y la sociedad entera entable un agrio debate sobre la conveniencia o no de darles asilo en el que los argumentos muestran todas las miserias que somos capaces de atesorar las personas: que si muchos vienen sin necesidad de hacerlo, que si algunos lo hacen para prosperar económicamente, que si otros son terroristas... Tan solo la imagen de un niño ahogado que, al vestir exactamente igual que nuestros hijos y no como un pordiosero, nos hizo caer en la cuenta de que podía haber sido nuestro nos hizo despertar y pasar a la acción dejando nuestros refugios y nuestra confortable seguridad. ¿Por cuánto tiempo? Por el que dure en nuestras retinas la imagen del niño ahogado, me temo. Después volveremos a nuestras fronteras, a nuestras reticencias, a nuestras fortalezas defensivas semejantes a aquélla desde la que el teniente Drogo esperó con miedo toda su vida la invasión de los tártaros en la novela del italiano Dino Buzzati.

Esperando a los bárbaros tituló, por su parte, su más célebre poema el griego Kavafis (que inspiraría junto con aquélla la novela homónima de Coetzee), entre cuyos versos figuran éstos cuyo significado cobra todo su sentido hoy: “¿Qué esperamos congregados en el foro? / Es a los bárbaros, que hoy llegan / ¿Por qué esta inacción en el Senado / ¿Por qué están ahí sentados sin legislar los senadores? / Porque hoy llegarán los bárbaros / ¿Qué leyes van a hacer los senadores? / Ya legislarán cuando lleguen los bárbaros”.

Y solo son 14.931.


 

“Pitos”, por Almudena Grandes, 14 de septiembre, de 2014. EL PAIS

Yo no soy catalana, soy de Madrid. Yo no soy del Madrid, soy del Atleti. No creo que Gerard Piqué sea más antimadridista que yo, aunque jamás se me pasaría por la cabeza insultar a Sergio Ramos si me lo cruzo por la calle. Como soy forofa, me tomo el fútbol en serio. Cuando pierde mi equipo ceno con apetito y duermo de un tirón, pero soy capaz de reflexionar acerca de lo que significa pertenecer a una tribu, con las consecuencias sentimentales, ideológicas e incluso morales, que puede llegar a implicar una vinculación de esta naturaleza. El Atleti me importa más que La Roja, pero celebré el Mundial como cualquiera. Entiendo todo lo que pasa en un campo de fútbol, pero no comprendo la estupidez, y creo que nunca he asistido a una demostración de estupidez equiparable con los pitos a Piqué en los últimos partidos de la selección. Como tú eres catalán y muchos catalanes son independentistas, como yo no quiero que Cataluña sea independiente y tú juegas en la selección, te pito a ti, que siendo catalán, te atreves a jugar con la camiseta de España. Sin entrar en valoraciones políticas, sin hablar del derecho a la autodeterminación, ni de la financiación autonómica, ni de los sentimientos de cada cual, me pregunto: ¿se puede ser más tonto? ¿Alguien concibe un silogismo más rematadamente bobo que este? Si en vez de aplaudir a rabiar a los catalanes que defienden la bandera de España, la respuesta de los nacionalistas españoles es pitarles, el problema no es que existan dos nacionalismos antagónicos, sino la lamentable condición intelectual de, al menos, uno de ellos. Por eso, a veces, me dan mucha envidia los que pueden elegir, como todos esos niños culés que se habrán hecho independentistas después de escuchar los pitos a Piqué.

UN FRAUDE TÓXICO


“Un fraude tóxico”, EL PAÍS, 22 de septiembre, de 2014

El grupo automovilístico Volkswagen (VW) ha admitido que engañó a la Agencia de Protección Ambiental de EE UU. Instaló en 482.000 vehículos vendidos en aquel país un sistema informático manipulado que bloqueaba la emisión de gases contaminantes de los motores en varios modelos diésel cuando se sabía que estaban siendo inspeccionados; superada la prueba, el vehículo volvía a emitir cantidades de gases muy por encima de los niveles admitidos.

Un fraude de tal calibre no queda zanjado con una simple sanción, por elevada que sea (puede llegar a los 18.000 millones de dólares), porque el daño para la credibilidad de VW es incalculable. La caída de sus acciones en Bolsa (ayer perdió un 18,6% de su valor en Fráncfort) indica que los inversores van a pasar factura. Además, su credibilidad queda muy tocada. Lo mismo que VW ha hecho en EE UU puede haberlo realizado en Europa; la posibilidad de que se exijan nuevas inspecciones a sus vehículos implica un daño económico y moral sin precedentes. Los compradores de automóviles pueden preguntarse para qué sirven unos controles que pueden burlarse con tanta facilidad.

Es necesario que se apliquen las responsabilidades políticas pertinentes, que deberían llegar hasta el presidente, Martin Winterkorn. Un fraude medioambiental es un delito tan grave como los financieros o los industriales; por lo tanto, debe ser corregido con la misma radicalidad.

 

MÓVIL, MON AMOUR


“Móvil, mon amour”, por Milena Busquets, EL PAÍS, 5 de agosto, de 2015.

Nunca nadie está del todo en ningún sitio: mientras cenamos con un amigo, pensamos intermitente en otro, mientras recorremos el camino del súper, deseamos otros caminos o repasamos la lista de la compra, al ver nuestra serie favorita, recordamos fragmentos del último verano o pensamos en el bolso que nos gustaría comprar, cuando charlamos con el quiosquero, nos preguntamos si tal vez algún día escribiremos sobre él. Este ir y venir (y las docenas de conexiones que somos capaces de hacer entre lo que tenemos delante de las narices y lo que nos interesa o nos preocupa o nos asquea) es una de las características del pensamiento, una cualidad que nos hace más libres, que como a los superhéroes, nos permite salir propulsados de un lugar y llegar en dos segundos al otro lado del mundo. La imaginación sirve para lo mismo. Y, por mucho que les duela a los biempensantes, los móviles también.

Nunca he pensado merecer la atención absoluta de nadie, en mi casa se luchaba, con ideas, con ocurrencias, con llanto a veces (aunque eso no solía dar demasiado buen resultado: mi hermano se tuvo que abrir la cabeza tres veces con el mismo canto de armario antes de que alguien se diese cuenta de que había que cambiarlo) por la atención de los demás, no era algo concedido automáticamente. Todavía hoy lo sigo considerando un logro, un regalo y algo que yo tampoco otorgo fácilmente. Alguna gente se queja de los móviles encima de la mesa en las reuniones o en el restaurante, como si el móvil, esa ventana al mundo, esa bocanada de aire fresco, esa puerta por la que escurrirse y desaparecer como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, fuese el culpable de la falta de atención, de la dispersión, como si no pudiésemos atender a la vez a su apasionante diatriba y a la subasta de un vestido de Dries en Ebay Australia, como si no pudiésemos escuchar sus sabias palabras mientras coqueteamos con algún desconocido en Twitter. Hasta los hombres son capaces de hacer eso. Yo he pasado cenas enteras asintiendo y mirando intensamente a los ojos de alguien mientras mentalmente repasaba la lista de los reyes godos, y sin ningún móvil en la mesa. Y ahora, al menos, podemos saber sin ninguna duda cuando alguien nos ama de verdad: cuando se olvida el móvil en el restaurante. Eso es amor, lo demás son monsergas.

martes, 22 de septiembre de 2015

POEMAS DE ROSALÍA DE CASTRO

Les anuncio los poemas de Rosalía de Castro para la exposición oral.

Cada grupito elige un poema y lo comentará en clase al grupo entero siguiendo la guía entregada.

A LA LUNA
A LA SOMBRA TE SIENTAS DE LAS DESNUDAS ROCAS
A SUS PLANTAS SE AGITAN LOS HOMBRES
ÁNGEL
ANSIA QUE ARDIENTE CRECE
LA CANCIÓN QUE OYÓ EN SUEÑOS EL VIEJO
ORILLAS DELSAR I
ORILLAS DEL SAR II
ORILLAS DEL SAR III
ORILLAS DEL SAR IV
ORILLAS DEL SAR V
ORILLAS DEL SAR VI
ORILLAS DEL SAR VII

Todos estos poemas los pueden encontrar en la biblioteca digital CIUDAD SEVA.

Pueden usar el Power Point o cualquier apoyo visual o textual en la exposición.

ACTIVIDAD CREATIVA

Hasta el 22 de octubre tienen tiempo para enviarme, ¡en correo adjunto!,  al correo electrónico que les diré en clase un relato corto de unas 20 líneas, o menos, en Word, en un tamaño de letra no superior a 12, parecida a la Garamond, que se inicie OBLIGATORIAMENTE con el siguiente enunciado:

"Una guagua de turistas se recostó sobre el césped de un jardín inglés... "





sábado, 19 de septiembre de 2015

EJEMPLO DE COMENTARIO


A favor del aburrimiento” es un artículo de opinión escrito por Milena Tusquets y aparecido en el periódico EL PAÍS el 24 de agosto de 2015.


Por tanto, nos encontramos ante una tipología textual argumentativa - expositiva, aunque cabe destacar la descripción (“...falda corta plisada...”) y el diálogo (“<Mamá, me aburro>”) y la narración (“yo pasaba...”).



El emisor es la escritora Milena Tusquets. Destinatario y receptor coinciden, en este caso, y presentan un perfil de centro izquierda. El código es la lengua castellana en un registro estándar pero que presenta un coloquialismo (“...que era un tostón...”). El canal es el medio impreso y visual.


En relación con lo expuesto anteriormente, destacamos la gran presencia de la función expresiva (“Agradezco infinitamente...”) que es aquella que surge cuando el emisor habla de sí mismo. Su presencia acarrea, por consiguiente, una gran subjetividad, como comprobamos en el texto que analizamos. Por otro lado, la argumentación implica la función apelativa: intentamos que el lector participe de nuestra opinión, pretendemos incluso modificar su punto de vista sobre la realidad a la que nos referimos. Hallamos pinceladas de la función poética, que es el uso especial del lenguaje para provocar un efecto determinado en el receptor (un paralelismo: “...dando clases...”, “...construyendo...”...). Todo texto habla de una realidad, ya esta sea imaginada ya real, como en este caso: el aburrimiento como un estado de enriquecimiento personal del ser humano (tema del artículo).


Aburrirse no es malo...con otra gente”, este enunciado presente en el texto es la tesis de Tusquets. Al presentarse la tesis al final la estructura textual es inductiva. Milena Tusquets nos lleva a su infancia, relata cómo su imaginación se desarrollaba y, sobre todo, cómo los padres se despreocupaban de su aburrimiento. Para Tusquets, el mayor aprendizaje que ha desarrollado en su vida ha sido, precisamente, el de aburrirse. Plantea que aburrirse no es malo y que lo peor para el ser humano es aburrirse con otras personas.


Podríamos dividir el texto en dos partes. El primer párrafo y parte del segundo se corresponde con la primera parte, en la que Milena Tusquets nos relata cómo era su infancia centrándose en su deseo de ser tenista en el primer párrafo y en otras cotidianas aficiones en el segundo parráfo. La segunda parte se inicia con el enunciado de la tesis (marcado anteriormente), y de ahí hasta el final.



Respecto al plano léxico semántico, destacamos la presencia de un extranjerismo, “hip-hop”, que hace referencia a un tipo de música. Encontramos varios fenómenos semánticos que facilitan la cohesión textual, por ejemplo la presencia de campos léxicos como el referido a la ropa deportiva (“falda plisada”, “camisa blanca”, “cinta elástica”); por otro lado, subrayamos el hiperónimo “deporte” y sus hipónimos “golf” y “tenis”; los sinónimos “padres” y “adultos” y los antónimos “hijos” y “padres”. Como señalamos antes, estos fenómenos ayudan a una mejor cohesión textual.


Entre los marcadores textuales más importantes (aunque no existe un uso abundante de ellos) que encontramos en el artículo que analizamos, destacamos “durante”, “ahora” temporales e “incluso”, de adición.



Respecto al tema me parece curioso que sea este tema de un artículo de opinión generalista. Sin embargo, una vez superada esta sorpresa, el tema abre un gran abanico de discusión. No estoy lejos de la opinión de Milena Tusquets. Si llevara la discusión a mi experiencia personal, debo decir a que lo largo de mi vida el aburrimiento solo ha existido como una mínima plataforma de lanzamiento hacia otras actividades o hacia la imaginación. Es indudable que el ser humano en muchos momentos de su vida puede sentirse aburrido, pero ante ese instante hay, por lo menos, dos vías: una, hundirnos aún más en ese oscuro océano y llegar a una enfermiza inmovilidad; la otra, actuar para zafarnos del aburrimiento y encontrar nuevas experiencias. Precisamente, el deseo de vivir se opone al aburrimiento, aun teniendo en cuenta que es natural ese estado e incluso necesario, pues en muchas ocasiones el aburrimiento nos brinda la posibilidad de detenernos (en un mundo tan trepidante en el que vivimos). En conclusión, no importa el aburrimiento, sino qué hacemos con él.


ASPECTOS PARA EL PRIMER TRIMESTRE


PRIMER TRIMESTRE




UNIDAD
TÍTULO
SESIONES
CONTENIDOS
BLOQUES DE CONTENIDO
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
CCBB
1
DONDE HABITE EL OLVIDO
8
·       Emisor, receptor, destinatario,v
código, canal. (Págs. 10-11)
·         Contexto físico, contexto verbal y contexto psicosocial. (Pág. 11)
·         Implicaturas. (Pág.12)
Las funciones del lenguaje. (Págs. 14-17)
·         El enunciado y el texto(Pág.20)
·         Clases de variedades lingüísticas. Diferencias diatópicas, sociales y diafásicas.
(Págs. 111- 115)
II, III
1, 6, 7, 8
CL
AA
CSC
CD
SIEE
CEC



UNIDAD
TÍTULO
SESIONES
CONTENIDOS
BLOQUES DE CONTENIDO
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
CCBB
2
TÚ ERAS EL HURACÁN
8
·         Tipologías textuales. (Pág. 30-41)
·         Coherencia y cohesión.(Págs. 20-29)
·         Conectores textuales (Pág. 26)
·         Textos periodísticos.  (Págs. 52-57)
I, II, III
1, 2, 3, 4, 7
CL
AA
CSC
CD



UNIDAD
TÍTULO
SESIONES
CONTENIDOS
BLOQUES DE CONTENIDO
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
CCBB
3
LOS EPISODIOS COTIDIANOS
8
·         Movimiento realista. (Pág. 290)Características generales de la novela realista. (Pág. 290)
·         Recursos estilísticos. (Págs. 320-321)
·         Benito Pérez Galdós. (Págs. 294-297)
·         Leopoldo Alas, “Clarín”. (Págs. 298-299)
II, IV
5, 9, 10
CL
CD
AA
SIEE
CEC
CSC





UNIDAD
TÍTULO
SESIONES
CONTENIDOS
BLOQUES DE CONTENIDO
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
CCBB
4
TU PUPILA ES AZUL Y CUANDO RÍES
8
·         El movimiento romántico. Características generales del Romanticismo. (Págs. 272-280)
·         Bécquer. (Págs. 320-321)
·         Rosalía de Castro. (Págs. 320-321)
·         Larra. (Págs. 286-287)
·         Recursos estilísticos y métrica. (Págs. 320-323)
II, IV
5, 9, 10
CL
CD
AA
CSC
SIEE
CEC

jueves, 17 de septiembre de 2015

MUJERES DE HOY


“Mujeres de hoy”,  por David Trueba, EL PAÍS. 15 de septiembre. 2015.

Si un marciano hubiera visitado España durante el pasado verano, habría concluido que aquí las mujeres mueren a mano de sus antiguas parejas y los hombres corneados en festejos populares. De alguna manera, todos ellos víctimas de la tradición. Los casos de mujeres asesinadas, que compartimos por desgracia con la mayoría de países del mundo, tienen causas profundas que solo un esfuerzo constante podrá desactivar. Sigue persistiendo una visión del amor que desde las ideas de posesión y fidelidad extrema conduce hacia la violencia machista. Nadie quiere ver la estrecha correlación que se perpetúa entre la mujer amenazada por sus exparejas y esa idea malsana de las relaciones sentimentales que se promociona desde el cotilleo y la mal llamada información del corazón. Nada hay tan penoso y peligroso como que los demás se inmiscuyan en las relaciones íntimas de otros, pero aún es peor si lo hacen asumiendo valores que hablan de traiciones, venganzas, rencor, engaño y sumisión.

Sacudirnos esa pesada carga no va a ser fácil. La idea de renuncia por amor sigue asentada en el imaginario colectivo y no han faltado las portadas que tergiversaban la relación de Sara Carbonero con el portero Iker Casillas y su desplazamiento a Oporto con el concepto de esposa que renuncia a todo por amor. Error garrafal de interpretación que volvimos a apreciar cuando un torero se deshacía en elogios hacia su pareja, que había permanecido serena y generosa al pie de su cama mientras él se recuperaba de una cogida, y resumía esta actitud con un elogio envenenado: “Es una mujer como las de antes”. La desgracia es que por mujer como las de antes no se entiende a las valientes y corajudas que se rebelaron contra la dictadura varonil, los paternalismos, el celo sometedor, la violencia y los prejuicios sociales y religiosos, sino que se pretende elogiar la resignación, la sumisión y la autoanulación.

Las mujeres no pueden seguir emprendiendo un viaje de alto riesgo cuando inician una relación sentimental. No pueden ser esclavas, ni ellas ni sus hijos, de las alteraciones del ego de sus parejas. Y para eso, el esfuerzo social debe emprender un camino completamente divergente al establecido. No son los valores antiguos quienes vendrán a rescatar a la mujer de la amenaza de los criminales, sino la aceptación de la libertad, el libre albedrío, la individualidad y el respeto a la autonomía personal. No hay que seguir soñando con cazar esposas como las de antes, sino respetar a personas como las de hoy.